Han sido semanas raras otra vez. Tras las visitas familiares me había quedado como con un gusto a estar tranquila y sola. Tantas ideas y proyectos que habían quedado un poco stand by.Y cuando creía que estaba a punto de conseguir ese estado de independencia voluntaria y satisfacción propia, pasaron otras cosas.
Entre las cosas que sucedieron, falleció mi abuela.
Mi querida abuelita Yolanda. La cual me crió, me cuidó, me dió todo su amor, pero por sobre todas las cosas, creyó en mí y siempre estuvo por mí. Con ella pasé gran parte de mi vida, siendo una niña de 3 años al dejar Barcelona y mi padre atrás. Y luego con el correr de los años volvimos a compartir casa al ser yo adolescente, cuando dejé la casa de mis padres, a los 18 años. Ella fue la única que me recibió sin pedirme nada ni hacerme preguntas.



