miércoles, 18 de septiembre de 2013

Espirales


Desde la punta de la lengua
Quitas el abrojo de mis párpados
La quietud es esperanza
Se acerca queda
Bajando la escalera en espiral.

Luz que serpentea
Abismo que se abre
Flores muertas que yacen a mis pies
Dormidas viajan las manos
Tejiendo y destejiendo
Mágicos jeroglíficos del destino.

Es en la distancia
Donde se descubren
Los vuelos de los pájaros
Y brillan las estrellas
Columpios de diamante
Bajando en espiral.

La voz se ahueca
Encerrada en el puño
La garganta enmudece
Los ojos llenos de espejismos
Buscan a lo lejos
Un oasis donde descansar.

No soy yo
Quien pinta flores en invierno
No soy yo
Quien duerme en el nido del gorrión.

Es un murmullo suave
Un soplo de cristal
Vidrio de colores

Nuestras son las manos
Que crecen como alas
Dibujando en círculos
Los  restos del día
Humo de rocas secas
Lluvia que mece
Mi conciencia.

En espirales
Bajan las llamas
Vuelve la luz a la mirada.





lunes, 9 de septiembre de 2013

En el ojo de la tormenta

Vuelvo a mi blog, mi primer amor. Porque las palabras quedas dejan de rodar veloces desde los ojos hasta las manos. Desde los labios hasta la boca del estómago. Siento náuseas cada vez que miro hacia adelante.


viernes, 23 de agosto de 2013

El vuelo en descenso

Tras un largo tiempo de silencio y vacaciones, vuelvo a escribir en este, mi blog favorito.
Mi refugio, mi mundo personal. Donde no importa si a otros les gusta o les deja de gustar. Donde puedo expresarme a plena voz, dejando la estela de mi ser en cada palabra, cada paso que doy.

Estuve callándome por dentro, porque pasaron muchas cosas en este último tiempo.
Quizás las más importantes sean que mis emociones no me dejaban expresarme como hasta ahora.
También me pasó que volvió a romperse algo dentro de mí, otra vez en el área de las amistades.
Eso me obligó a replantearme muchas cosas, sobre todo temas propios e internos. Quizás necesitaba este balde de agua fría para tomarme la vida de otra manera.

Estaba claro para mí que era tiempo de hacer un paréntesis.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Palabras mudas

Palabras que se agolpan en la garganta. Nudos en el estómago.
Palabras sordas, mudas. Pero no ciegas.

No dejo de mirar cada momento que se evapora en la palma de mi mano.
Constelación de sinsentidos. Burbujas de emociones. Se agolpan las sensaciones, los ojos tibios, a veces amargos. Como si lloraran después de exprimir un limón.

martes, 2 de julio de 2013

Bajo el influjo del tiempo

Hace menos de una semana atrás, más o menos, escribía sobre lo que significaba para mí esperar.
Esperar en puntas de pie, y no dejarme avasallar por lo que otros piensen.

Sigo esperando. Pero la espera es diferente.
El influjo del tiempo es ahora más que nunca de una fuerza indescriptible. Quizás amparado por el hecho concreto de que cuando la vida está cambiando, uno cambia con ella.
Y si bien, el tiempo a veces parece de chicle por la idea que da cómo se estira hasta casi romperse. Pero no se rompe.
Se estira hasta desgastarse. Y vuelve. Vuelve otra vez a un mismo estado.